Carta a mi papá: El hombre que me hizo pero jamás quizo.


Sufrir el abandono de tu padre cuando eres pequeño me parece algo realmente doloroso ¿quién puede ser tan cobarde como para dejar atrás su propia sangre? Creo que nadie debería tener que enfrentar este acto que sin duda deja marcas para toda la vida.


Hoy quiero compartir contigo una carta que me ha llegado, en ella una chica de 16 años revela sus sentimientos al hombre que la trajo al mundo, quien decidió que no era buena idea permanecer a su lado. Sus palabras son un gran ejemplo de valentía y a pesar de ser muy joven, demuestra que la madurez no conoce edad, que se puede salir adelante con determinación, tomando el lado positivo de las cosas y dejando ir lo que no te ayuda a mejorar como persona:

“Querido padre que nunca conocí:

No sé tu nombre y honestamente no quiero saberlo ya, porque estoy convencida que no me ayudará en nada el conocerlo. Probablemente piensas que voy a reclamarte el haber sido un padre terrible y que deberías estar avergonzado por la forma en que decidiste abandonar a tu familia, o quizá por lo fácil que fue para ti marcharte sin siquiera conocerme. 


Pero realmente este no es el caso. He aprendido a soltar todo lo que me lastima, y si no dejo este dolor atrás, jamás podré sanar. Así que el motivo de todo esto es decirte que, te perdono. Te perdono por no haber estado aquí, porque eso consiguió hacerme más fuerte y al mismo tiempo pude entender que en realidad nunca te he necesitado.

Cuando era una niña y en la escuela se celebraba el día del padre, siempre tuve un abuelo dispuesto a acompañarme. Cada vez que me preguntaban “¿dónde está tu padre?”, les decía que no tenía uno y que en cambio tenía a una persona más cercana: mi abuelo.


Ese hombre que ya había sido padre antes, y sabía todo lo que yo necesitaba aprender.  Él me enseñó a no dejarme con nada ni con nadie y también que nunca debería permitirme ser maltratada o humillada. Me mostró que debo luchar por mis ideales y jamás rendirme, me ayudó a levantarme sin importar cuantas veces me caía; me enseñó el verdadero valor de una sonrisa. 

¡Créeme! Te perdono por alejarte de mí, porque aunque en un inicio me sentí rechazada y poco valiosa, eso me hizo encontrar brazos más cercanos y dispuestos a todo por mí. Mi abuela me mostró el valor que tiene ser respetuosa y confiable. Me enseñó a ser siempre sincera con todo el mundo, pues las mentiras y engaños provocan el peor de los daños que puede existir.


Te perdono por no haber sabido ser un padre, porque mi madre tomó sin problema ese lugar. Ella es el mejor ejemplo que pude haber tenido en esta vida, me enseñó que el amor a tu familia te da la fuerza y motivación necesaria para salir adelante; y nunca se quejó de nada, aunque tuvo que trabajar más de 12 horas al día para pagar por mi educación, por tener un sitio donde dormir y porque como pudo, siempre llevó comida a la mesa. Quizá nunca tuve lujos, pero créeme que jamás los necesité. Lo más importante fue su amor, ella siempre ha estado a mi lado, así que por eso, le estoy infinitamente agradecida.

Amo cuando salimos de vacaciones juntas, porque sé que trabaja duro para llevarme, y estoy segura de que esos son los mejores días de nuestras vidas. Nunca faltó a ningún evento en el que participé, así fueran obras, entrega de diplomas o festivales de la escuela, de hecho tiene fotos de cada uno de ellos. Siempre ha estado presente en todo y sé que se siente orgullosa de mí.


Así que no te preocupes. Te perdono por todo, porque gracias a ti también puedo ser quien soy: una chica grandiosa que se esfuerza en ser mejor todos los días. He alcanzado muchos logros por mi cuenta y eso me ha permitido saber que en realidad nunca me has hecho falta. Gracias a ti pude comprender cuál es el tipo de hombre que quiero y no solo para mi, si no como padre de mis hijos, esos que no te llamarán “abuelo”.

Te perdono, porque aquel dolor que tuve, terminó haciendo de mi alguien invencible, gracias a ti he aprendido que el perdón es lo único que me hacía falta para sentirme completamente libre.


Quiero que entiendas que no arruinaste mi vida con tu partida. Mi vida continuó, y en ella aparecieron personas increíbles que me enseñaron lo maravilloso que es vivir. No puedo decir que todo ha sido malo porque no estuviste conmigo, al contrario he sido muy feliz. Ahora puedes estar tranquilo y seguir con tu vida en paz, sin que te atormente mi recuerdo porque ya te he perdonado.

De verdad espero que en tu vida todo se encuentre bien, que seas tan feliz, pleno y dichoso como lo soy yo en este momento. Te perdono por ser ese hombre que me dio la vida, pero no supo quererme como lo merezco.

Atentamente: La hija que nunca conociste” 


Hay que ser conscientes de que el perdón es algo que sólo puede brindarse cuando se tiene un corazón tan grande en el que no caben el rencor, odio ni resentimiento. Ser una persona fuerte significa poder soltar todo aquello que lastima, no atarse al pasado y saber que tu destino lo escribes cada día con tus propias decisiones y no con las de otras personas.

Recuerda que cuando una persona te da la espalda, a tu alrededor siempre habrá alguien dispuesto a extender su mano y ayudarte a levantarte. Lamentablemente el abandono puede dejar marcas imborrables, pero no puedes permitir que eso te defina como persona, pues estoy seguro de que tú eres mejor que eso y podrás seguir adelante en tu camino: Perdona, deja ir y date tiempo para sanar.
Recomendados
Recomendados